miércoles, 22 de octubre de 2008

Fue presentado el libro: LOS CONTEOS DE LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL DE 2006 del Doctor Arnulfo Castellanos Moreno

Hoy 22 de octubre de 2008 fue presentado el libro: LOS CONTEOS DE LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL DE 2006, del Doctor Arnulfo Castellanos Moreno, en el auditorio del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. La invitación fue girada por la Academia de Metodología y Filosofía, por la Academia de Estudios Políticos y Jurídicos, y por un grupo de alumnos del taller de coyuntura política que dirige el Licenciado Antonio García Ramírez.
En la presentación el Presidente de la Academia de Estudios Políticos y Jurídicos, Maestro Manuel Tapia Hernández, dijo que: "Para la Academia de Estudios Políticos y Jurídicos son importantes los estudios sobre temas políticos recientes y relevantes, como es el caso de la eleción presidencial de 2006 en nuestro país." Señaló también que este libro "introduce el método de procesos estocásticos en el análisis político-electoral", que : "El libro aporta la aplicación de métodos científicos en el aseguramiento de la certeza electoral, dispuesto en el Artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos", y que: "En ese sentido va una de sus propuestas." En la foto los asistentes al acto, el autor del libro, y el Presidente de la Academia de Estudios Políticos y Jurídicos.

viernes, 17 de octubre de 2008

El punto de vista de un físico acerca de la crisis actual

Hay dos asuntos relevantes para este comentario: el primero es los acuerdos de Bretton Woods y el segundo es la fundación de un concepto llamado Econofísica, introducido en un congreso sobre Dinámica de Sistemas Complejos en 1995 en Calcuta India..

Los acuerdos de Bretton Woods fueron establecidos en julio de 1944 como parte de los preparativos para administrar el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial, que ya tocaba a su fin.




Según los estadounidenses, allí se acordó, entre otras cosas, que la moneda de intercambio en el mundo sería el dólar. A la vez, los Estados Unidos se comprometían a mantener respaldo en oro para esa moneda a razón de 35 dólares por cada onza del metal.

Como la conferencia estaba controlada por los Estados Unidos, país anfitrión, fue desechada una propuesta de Inglaterra, diseñada por John Maynard Keynes, en la cual se proponía una moneda internacional, con la creación de un órgano de igual naturaleza que la emitiría.




Ya en 1957 se percibía que faltaban dólares para financiar todas las actividades realizadas en el mundo, en particular, durante la década de los años sesenta, Estados Unidos entra en un fuerte déficit, entre otras cosas, debido a sus gastos en la guerra de Viet Nam.

Por esa razón, el 15 de agosto de 1971, el Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, decreta la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro y destroza la base de los acuerdos de Bretton Woods. Es lo que Fidel Castro llama como: el día que Nixon nos estafó a todos.



En 1973 se admite que los tratados de Bretton Woods son inoperantes y se abre una nueva era en la que el dólar representa un valor en si mismo, pero con la desventaja de que los Estados Unidos pueden dedicarse a imprimir billetes según ellos necesiten.

El otro punto es la llamada Econofísica. En ésta, los físicos tratan de utilizar la física estadística, que se usa para estudiar los sistemas formados por millones y millones de partículas.

Con la herramienta conceptual de ese pretendido puente de la física con la economía, establecen analogías en las cuales, el dinero tiene la conducta de la energía y los agentes participantes en el mercado son el análogo de los átomos.

Como en la física la energía se conserva, se pretende que el dinero se conserva a niveles locales y se incrementa de la misma manera en que un sistema físico puede recibir energía del exterior.

El supuesto anterior se contradice con el hecho de que la unidad de medida de la moneda, basada en el dólar, está volando en el aire porque el respaldo del dólar en oro fue abandonado y porque no ha sido sustituído por otras fuentes materiales (trabajo adjetivado).

Por razones ideológicas, los países capitalistas no admiten los conceptos de Carlos Marx, quien escribió que es el trabajo el que produce valor, de lo cual el precio es una expresión en moneda.

Puede haber trabajo objetivado, como decía Marx, y riqueza acumulada en la obra de infraestructura y en el conocimiento de los pueblos educados, que es el concepto de trabajo potenciado, también de Marx. Pero eso no se admite en las escuelas de economía norteamericanas que tienen acceso al poder. Y a pesar de eso, los econofísicos hablan de algo que se conserva.



Al ignorar el concepto de Marx, rechazan la posibilidad de medir la riqueza mediante los productos del trabajo que acumula cada nación, y sobre la base de que dinero es todo aquello que la gente está dispuesta a aceptar para intecambiar una mercancía, en las casas de bolsa han usado como dinero los mismos papeles que llaman instrumentos financieros. Así, por ejemplo, quien compra una casa genera la necesidad de proteger la inversión, lo cual da lugar a un seguro cuyo valor se respalda en el precio de la casa, pero a su vez, la aseguradora busca protegerse contra el incumplimiento generando otro seguro, dando lugar a una cadena cuyo precio se fija en un sistema de oferta y demanda que tiende a separarse del valor original. Como ése, hay muchos instrumentos respaldados en la nada.

En principio, hay una obligación de los gobiernos de no incrementar la impresión de billetes más allá de lo que el producto interno bruto de su nación agrega a la riqueza nacional. Supuestamente, con el fin de no generar inflación.

Sin embargo, el pánico actual de los inversionistas nos dice que el dinero que corre de bolsa en bolsa no está respaldado en productos del trabajo; pero además, cuando en 1999 se retiraron una serie de restricciones que existían sobre la actividad de los casabolseros, parece haberse rebasado la capacidad de los gobiernos para cuidar que la emisión de más dinero no supere el producto interno bruto.

Los econofísicos debieron predecir que el retiro de esas restricciones generaría más desorden, pues en física estadística se dispone del concepto de entropía, según el cual, el desorden crece cuando se eliminan restricciones (regulaciones). No lo hicieron y ahora todos se dicen tomados por sorpresa.

El caso de México es el mismo, de enero a junio de 2008 la banca comercial manejó recursos que superan en 50% al producto interno bruto anual, pero de cada 100 pesos 75 son instrumentos financieros, menos de 10 pesos (9.5) son inversiones en valores y un poco más de 10 pesos (10.3) los dedicaron a otorgar créditos.

Cada 100 pesos tiene su origen como sigue: 73.5 pesos vienen de los llamados documentos financieros sintéticos y solamente 11.50 provienen del público.

Es falso que la banca comercial actual se necesita para el desarrollo nacional, pues de cada 50 dólares que manejan, solamente un dólar va a la inversión directa, de modo que todo el caos que genera es casi gratuito.

Además, llama la atención dos coincidencias que ocurrieron la semana pasada. La primera es que se descubre que 22 corporativos de empresas difirieron pagos de impuestos por más de 130 mil millones de dólares, la segunda es que esas mismas empresas son las que compraron más de 10 mil 500 millones de dólares cortándole a las reservas mexicanas más del 11% de su acumulado.

A razón de 12.50 pesos por dólar, los impuestos diferidos producen un poco más de 16 mil millones de dólares. Lo cual permite pensar que probablemente usaron los recursos provenientes de los impuestos diferidos para especular contra el peso.

Así el gobierno federal consigue dólares de la venta del petróleo pero en parte lo usa para acumular una reserva que enseguida dedica a financiar a empresas cuya competitividad no les da para obtenerlos directamente con sus ventas enviadas al extranjero.

Para valorar este hecho es de utilidad considerar el caso de Cuba, país que suda sangre para vender en el exterior y obtener dólares para pagar alimentos. Cuando una empresa obtiene dólares, como las alemanas o las japonesas, es porque con la calidad de sus productos compiten en el mundo y logran ventas. En el caso de México no es así, porque se los entrega el gobierno federal a cambio de pesos mexicanos que probablemente provienen de no pagar impuestos.

sábado, 11 de octubre de 2008

Dos días en la Universidad de Sonora (la realidad de las cosas)






Una forma de evaluar la situación que vive la Universidad de Sonora es un relato sencillo de la vida cotidiana. Dos días en la vida de los profesores universitarios es suficiente. Por esa razón tomaré el 9 y el 10 de octubre de 2008, que son el jueves y el viernes previos a la inserción de este mensaje en mi blog. Los nombres de los demás actores de mi relato me los guardo, aunque algunos pueden ser localizados en la red.

En el Departamento de Física hay una gran actividad porque muchos nos preparamos para asistir al Congreso de la Sociedad Mexicana de Física, que habrá de realizarse en Zacatecas, Zacatecas del 20 al 24 de octubre próximos. Unos estamos terminando nuestros carteles (poster según un anglicismo de moda). Varios profesores lo hacemos y también algunos estudiantes que trabajan con nosotros.

Vale la pena aclarar que no es lo mismo un cártel, que un cartel, los más famosos para la prensa son los primeros, especialmente a raíz de la conducción aleatoria que viene sufriendo nuestro país. Por esa razón, con frecuencia me veo tentado a escribir póster, aunque uno sabe que es un anglicismo vulgar, a fin de evitar pensamientos y asociaciones inadecuadas de ideas.

En especial, el Cuerpo Académico de Física Teórica, al que yo pertenezco. Participa ahora con cinco ponencias que son producto del trabajo en conjunto que venimos realizando y como respuesta a un relativamente pequeño apoyo externo para la investigación recibida por nuestro grupo. Advierto que los teóricos somos muy baratos y que nuestros resultados se obtienen con lápiz y papel, pluma cuando estamos muy seguros de lo que estamos haciendo, computadoras y software científico o de uso común, Internet, y mucha pero mucha paciencia y horas y más horas de discusión entre los colaboradores hasta dar con los caminos correctos.

Los apoyos externos a que me refiero han sido previamente presumidos en la prensa como muestra de la calidad académica de la Universidad de Sonora.

Todos los carteles que llevamos ya son, o están por convertirse, en pedazos de artículos de investigación bajo inspección de árbitros, que como especialistas en el ramo, le responden al editor de la revista científica si están de acuerdo o no con nosotros. Si están de acuerdo, y el editor cree que el contenido es relevante para la revista que él edita, lo incluye y se acepta para publicación. En esta ocasión, en nuestro cuerpo académico estamos contentos porque dos de nuestros artículos han sido aceptados en dos de las revistas más difíciles del mundo. Uno versa sobre los cristales líquidos y otro sobre un tema de mecánica clásica.

Todos estos trabajos, más los que estarán satisfactoriamente completos en los próximos meses, también serán oportunamente incorporados a los informes oficiales.

Pero para quien escribe en este blog, nada de lo anterior ha sido importante, pues la contraloría de la Universidad de Sonora ha dispuesto que quienes debemos notitas de hotel y de restaurante de otros apoyos obtenidos en el pasado, no tenemos derecho a más.

Por esa razón, la secretaria administrativa del Departamento de Física me informa que esa disposición llevará a que los cheques que me tocan no serán liberados, si se tramitan, y entonces me propone que asista con mis propios recursos para que después la “Universidad” me los reembolse, (al final explico por qué las comillas).

No termina el día jueves cuando el jefe del Departamento de Física me dice que ni aún cuando religiosamente junte mis notitas, habrá tal reembolso, de modo que termina el 9 de octubre con el mensaje de la contraloría: no hay viaje con apoyo de la institución. De todas formas, como el cartel que me ha tocado confeccionar debe estar listo, dedico la tarde de ese jueves a terminarlo, pero con la sensación de que es mejor ser ordenado en la colección de notitas de hotel y restaurante, pues luego a uno no le creen que si, que uno fue a donde dijo que iba a ir, y que indudablemente se gastó el dinero en comer y dormir para estar despiertos en las actividades académicas que hemos dicho que realizaríamos. Y pienso también que es mejor ser jefe, o director de división, o algo influyente en el edificio principal, para viajar sin ponencia y sin congreso, hasta Europa si es preciso, y peor todavía, sin gestión administrativa que demuestre lo fructífero del paseo, perdón, del viaje.

Llega el viernes 10 de octubre. Llego al área de cubículos a las 7:15 de la mañana, pero el nuevo sistema electrónico abre automáticamente hasta dentro de 45 minutos gracias al horario de burócrata con que ha sido programado. Tengo que buscar una pequeña tarjetita que me han dado para que yo abra, y si lo olvido, allí me quedo afuera esperando hasta que alguien llegue o el sistema marque las 8:00.

Reviso mi clase de las 8 de la mañana, reviso mis correos, veo que nos amenaza un enorme huracán, busco las trayectorias que los modelos climáticos predicen y enseguida ocupo mi tiempo en dos cálculos cortitos que he dejado pendientes. Sigo pensando que gastarse el tiempo trabajando como yo lo hago no es redituable, es mejor buscar esos papelitos que me están pidiendo y que permite demostrar que si fui a donde dije, en lugar de irme a los burdeles caros de Las Vegas, o con las prostitutas más famosas del mundo en Ámsterdam.

Después de mi clase me preparo para imprimir el cartel que me tocó, de los cinco que tienen que estar listos. Sabiendo que en los últimos días será una fila en el cuartito de la impresora, me he puesto de acuerdo con otro compañero que me auxiliará en el proceso de impresión. Pedimos en las oficinas del Departamento la llave del pequeño cubículo contiguo a la sala de cómputo, subimos y: SORPRESA, la computadora tiene una clave de acceso que nos impide realizar la impresión.

Bajamos a las oficinas a preguntar quién sabe cuál es la clave. La secretaria habla por teléfono a varios profesores que ella piensa que podrían saber, pero para todos la existencia de la clave también es una novedad. Dos de los posibles responsables del bloqueo de la computadora están fuera de la ciudad pero uno de ellos es localizable por teléfono. La secretaria le habla y éste le dice que la clave está escrita en un pizarrón
multicitado cuartito, o bien, uno de los prestadores de servicio social la debe conocer. Si él es el autor del bloqueo, no lo sabemos, pero sabe que la clave existe y no la proporciona, sino que nos manda a buscarla.

Armados con la nueva información buscamos la supuesta anotación, pero no hay ninguna. Revisamos si hay algún prestador de servicio social, pero tampoco hay ninguno. Se llegan las 10:00 de la mañana, nos hemos malgastado 50 minutos de dos profesores de la Universidad, y como ambos tenemos otros trabajos que hacer, nos regresamos a nuestras labores cotidianas.

Tercera media burocrática en una semana, que lejos de ayudar estorba, pero todavía falta otra: mi estudiante me dice que aún no consigue un profesor responsable que le proporcione una firma para que expidan un mísero apoyo para que asista al Congreso. También el ya tiene listo su cartel, me consta porque lo he revisado. Sus cálculos están listos desde junio de 2008 y quiere llevar su primer trabajo a un congreso. Me dice que ya le han autorizado el apoyo, pero al dar mi nombre le responden que yo no por disposiciones de la contraloría, entonces menciona otro integrante del cuerpo académico y le dicen que tampoco, propone un tercero y le contestan que tampoco. Conclusión, no somos profesores responsables. Finalmente, el jefe del Departamento facilita su firma y entonces los caminos se abren. Menuda experiencia para un joven que empieza en la investigación científica.

Se cierra la semana con la sensación de que estamos trabajando a pesar de las autoridades que tenemos, y aunque éstas se desvivan en discursos, inserciones pagadas en la prensa escrita, entrevistas cebolleras en la radio que tampoco sabemos si son auténticas, la realidad es como los botones de muestra que acabo de escribir.

Pueden decir misa, pero los hechos allí están. Ser eficientes en el trabajo es la única retribución para nuestro estado de ánimo, el “apoyo” con frecuencia se transforma en un estorbo, y eso no se debe a los universitarios, proviene de las decisiones que toman las autoridades con mucho o poco poder, por eso las comillas del séptimo párrafo.

sábado, 4 de octubre de 2008

Rendición de cuentas en la UACM y en la UNISON




Rendición de cuentas en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM):
El Artículo 29 de su ley orgánica:
• La UACM está obligada a tener una cuenta pública anual que será revisada por la Contaduría Mayor de Hacienda de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
• El órgano de control interno se llama Contraloría General y sus atribuciones se dejan a la legislación interna, en un Estatuto General que la comunidad universitaria decide.

El Artículo 30 establece que la legislación interna de la UACM (en manos de la comunidad universitaria) establece lo referente a compras respetando principios de legalidad, transparencia, eficiencia, honradez y optimización de recursos.

En la Universidad de Sonora la rendición de cuentas es nula.

No tiene cuenta pública que revise el Congreso del Estado, solamente un sistema de auditoría externa que selecciona al “azar” las notas que revisa y un sistema “estadístico” para determinar los estados contables.

La auditoría interna de la Universidad de Sonora está a cargo de un empleado del Rector y los universitarios no tenemos intervención para cambiar el contrasentido que es ese sistema.