martes, 5 de julio de 2011

Volverán a hacer lo mismo

Dos notas. Una sobre las casas encuestadoras de México. Otra sobre Einstein ante los alemanes.


Este domingo 3 de julio de 2011 se consumó en el Estado de México algo que llaman elección de estado. El lunes 4 de julio los diarios, los correos electrónicos, twitters y facebooks están llenos de comentarios sobre algo que todos sabíamos. Escriben: el “dinosaurio está vivo”.

No abundaré sobre esos análisis políticos tan repetitivos. Escribiré sobre un par de cosas que aunque parezcan colaterales, pueden ayudar un poco a diversificar nuestro conocimiento sobre las conductas sociales y políticas.

I. El dinosaurio está vivo. Las empresas encuestadoras mexicanas también.

La madrugada posterior al 2 de julio de 2006 me fui a dormir seguro de que se había consumado un fraude que incluía los viejos métodos de acarreo en automóviles y de falsificación o alteración de actas, con otro más novedoso que ya era esperado: el fraude cibernético.

Lo había dicho multitud de veces Julio Hernández López en su columna Astillero y también en un programa al que había sido invitado por el payaso Broso. Una gran cantidad de irregularidades ya habían sido descubiertas y eran tantas que llegaron hasta nuestros conocidos cercanos, por ejemplo, me tocó conocer el caso de tres señoras de la tercera edad que desaparecieron del padrón solamente porque sí. Ellas tenían credencial de elector, acudieron a votar, pero no estaban en la lista.

La primera irregularidad cibernética que se presentó a la vista de casi cualquier persona con Internet fue el programa de resultados rápidos llamado PREP. Dada la cercanía de la Ciudad de México, que además cuenta con el promedio más alto de escolaridad en el país, era de suponerse que los funcionarios y representantes de casillas de esa población terminaran primero su conteo y llenado de actas para reportarlos por las vías oficiales.

Sin embargo, el conteo (rápido) oficial arrancó con una enorme ventaja a favor del Licenciado Calderón, lo cual indicaba que estaban entrando primero los datos de sitios como Guanajuato, Guadalajara y otras ciudades de tendencia derechista en su historial electoral. La gráfica es ahora muy conocida y no la voy a comentar, solamente diré que en términos de la teoría de la probabilidad y de la estadística, era una conducta imposible en términos reales, ya que su probabilidad de ocurrir era más pequeña que sacarse la lotería nacional dos veces seguidas. Lo digo en serio, no es figura literaria.





El conteo distrital de miércoles 5 de julio de 2011 presentó otra conducta anormal. Esta vez arrancó arriba el Licenciado López Obrador y se mantuvo así durante toda la mañana para empezar a declinar después del mediodía en una curva que para las seis de la tarde todavía mantenía a este político por arriba del Licenciado Calderón. La gráfica más famosa fue publicada en el diario El Universal al día siguiente, y era, como la otra, totalmente fuera de lugar debido a que tenía que resultar de una cadena de sucesos cuya probabilidad era casi cero.

En la siguiente dirección se encuentra la gráfica que se inserta a continuación:





En agosto del año 2006 me sorprendió el enorme manejo de datos y de estadísticas recopilados por un conjunto de físicos del centro del país, quienes incluso se reunieron en al menos una ocasión para discutirlos. Sin embargo, esa mina de oro era mal aprovechada, pues culminaba en palabras y en frases lejanas al lenguaje correcto entre los físicos. Decían, por ejemplo, que las curvas del PREP y del conteo distrital mostraban “conductas atípicas”. En términos científicos decir eso, y decir nada, es lo mismo.

Como mi especialidad son la física estadística y los procesos estocásticos, me puse a estudiar yo mismo el problema. Preparé en octubre de 2006 una plática a la que asistieron varias decenas de personas en el Departamento de Física, y después, me invitaron en dos ocasiones al Departamento de Sociología y Administración Pública, y en otras dos ocasiones al Colegio de Bachilleres de Sonora. Siempre procuré evitar el uso de la palabra “fraude”, pero el público llegaba invariablemente a la conclusión de que eso había ocurrido.

Exponiendo para personas con menos conocimientos de las matemáticas me vi obligado a evitar los términos técnicos de los físicos, para hablar de la probabilidad en un lenguaje tangible para la mayoría de la población. Es algo que termina enseñándole más a uno cuando está tratando de ser claro sin alejarse de la seriedad en la exposición.





Acumulé una gran cantidad de notas hechas para las pláticas impartidas, de modo que mi hermano me convenció de hacer un libro, me puse a hacerlo y resultó una publicación que él mismo financió, ya que no siendo nosotros personas renombradas en ninguna televisión, ni radio, ni prensa escrita, ni hijos de alguien con contactos, ninguna editorial conocida nos prestaría atención. Mucho menos la Universidad de Sonora, cuya conducta pusilánime la ha llevado a no incluir mi libro ni siquiera en el acervo de sus bibliotecas. Así, resulta que mi libro está en la biblioteca de la Universidad de Arizona, y también, como descubrí un día de diciembre de 2009, en la Universidad de Stanford, donde alguien se lo había llevado prestado para leerlo en vacaciones.





En el libro inicié mi exposición haciendo ver que el fraude se empezó a gestar desde las encuestas de la empresa GEA-ISA, quienes introdujeron una frase absurda en términos de la teoría de la probabilidad: “empate técnico”. Aunque algunos de los empresarios de otras casas encuestadoras realmente tienen conocimientos de estadística, guardaron un sospechoso silencio ante esa frase tan tonta como famosa en la actualidad. En otra ocasión explicaré con números por qué eso de empate técnico es una tontería.

Muchos meses después apareció la película de Luis Mandoki: “Fraude: México 2006”. Llegó a Hermosillo a fines de noviembre de 2007 y asistí a verla, me llamó la atención que este cineasta seguía en su documental el mismo orden que yo, iniciaba el orden lógico de la exposición con una entrevista de Joaquín López Dóriga a Roy Campos, y cuando este último hacía un enredo con cifras promediadas en las que claramente trataba de acercar los porcentajes de intención de voto de López Obrador y de Calderón, el lector de noticias lo interrumpía con una falsa pregunta: “¿Entonces hay empate técnico”. Quien vea la película, si la encuentra en DVD, podrá ver la cara y el silencio del encuestador.

Dije en mi libro que las casas encuestadoras de México estaban trabajando mal, que habían mentido y permitido mentir a los lectores de noticias, que lo habían hecho en forma intencional y que era un error permitir que quedaran impunes. Cuatro años después, han repetido la táctica en el Estado de México. Allí, solamente hubo una encuestadora manejando cifras, las demás no entraron a hacer encuestas, y en palabras de Virgilio Caballero ante el programa “Y sin embargo se mueve”, transmitido por Radio Bemba este 3 de julio de 2011, las demás casas encuestadoras fueron presionadas para advertirles que no se metieran a encuestar en el Estado de México.

Así las encuestas han pasado a formar parte del marketing político, pero lo más interesante es que teniendo tantas personas que podrían entrar a resolver ese problema, trabajando desde, y para, los intereses académicos, nadie hace nada.

Como dije en el título: volverán a hacer lo mismo, y con esto paso al segundo punto.

II La actitud de Einstein ante los alemanes después de la Segunda Guerra Mundial.

En mayo de 1945 se produjo la derrota definitiva del régimen nazi en Alemania. Esta nación quedó destruida hasta el punto de que las casas no tenían techos, ni ventanas en la mayoría de los casos. Los campos estaban arrasados y la producción de alimentos peligraba con una severa amenaza de hambruna generalizada. Las privaciones incluían a los académicos alemanes, quienes veían su país destrozado y muy lejos de la potencial producción de los bienes materiales a los que ellos estaban acostumbrados.

Entonces se iniciaron varios esfuerzos para tratar de ayudarlos a sobrevivir, uno de ellos fue Lise Meitner, quien desde Suecia buscaba proveer a sus amigos de ropa, queso y otros alimentos o satisfactores que escaseaban en Alemania. Lo hacia a pesar de que ella había salido huyendo de allí, de una forma que relataré en otra ocasión.

Otro esfuerzo fue realizado por James Franck, físico ganador del Premio Nobel de Física en 1925, básicamente para reconocer que él había desarrollado, junto con Gustav Hertz, un experimento en el que lograron demostrar que efectivamente los niveles de energía de los átomos toma valores que no son continuos.




James Franck había escapado de Alemania en 1933, poco después del arribo de los nazis al poder en ese país. Sin embargo, cuando se enteró de las penurias de sus amigos alemanes, organizó un enfoque político para que el proceso de ocupación de los aliados no fuera un sistema aplastante y degradante contra la mentalidad alemana, sino una forma constructiva de colaboración para evitar la decadencia moral de esa población.

Como relata Albrecht Fölsing en su libro “Albert Einstein”, Penguin Books, 1997, página 727, Albert Einstein reaccionó de manera áspera ante esa y otras posibilidades. Cuenta Albrecht Fölsing que le escribió a Franck con estas palabras, traducidas por mi del Inglés original al Español: “Los alemanes masacraron millones de civiles de acuerdo a un plan bien preparado, para ocupar sus lugares. Si ellos te hubieran masacrado a ti también, esto no habría ocurrido sin algunas lágrimas de cocodrilo. Ellos lo harían otra vez si tan solo tuvieran la oportunidad.”





Más adelante, Albrecht Fölsing agrega otras palabras lapidarias de Einstein acerca de los alemanes, relató que Einstein había escrito “no encuentro ninguna traza de culpabilidad ni de remordimiento entre los alemanes ...”

En 1945 Albert Einstein recibió una invitación personal de Arnold Sommerdeld para que aceptara formar parte de la Academia Bávara de Ciencias. La rechazó afirmando, en forma aguda, que “Habiendo asesinado los Alemanes a mis Judíos, no deseo tener nada que ver con ellos... ni aún con una Academia relativamente inofensiva”.





Sommerfeld era un connotadísimo maestro, formador de cuatro ganadores del Premio Nobel de Física: Werner Heisenberg, Wolfgang Pauli, Peter Debye y Hans Bethe. Además, tres estudiantes de postgrado que trabajaron con Sommerfeld en sus años de formación, y que también alcanzaron el Premio Nobel, fueron Linus Pauling, Isidor Rabi y Max von Laue.

Albert Einstein rechazó también la invitación a formar parte de la Sociedad Max Planck, pero esa historia la contaremos después.

Mi punto es que los priístas y las casas encuestadoras en México ameritan el mismo juicio. Si tienen la oportunidad volverán a hacer lo mismo, no hay en ellos ningún gesto de culpabilidad o de remordimiento.

1 comentario:

juan cañez dijo...

alguien escribió sobre el sentimiento de culpa de los alemanes de la post guerra y en particular sobre una anécdota se generaba en varios pueblos: una nota anónima aparecía en cualquier puerta de cualquier familia. La nota decía algó así como "sabemos lo que usted hizo". Al día siguiente, la familia se mudaba apresuradamente y sin mayores explicaciones desaparecía de la comunidad.
Pero en el caso de los priistas y encuestadores, no hay vergüenza ni culpa.